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INDOCUMENTADOS

Vivir con miedo en Made in USA by Trump: 8 historias de familias de inmigrantes ilegales

Sab, 05/10/2019 - 10:13am
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"Indocumentados" ("Living Undocumented" en inglés) es una serie documental que se acaba de estrenar en Netflix y que la cantante y actriz Selena Gómez produjo. Cuenta de seis capítulos en los que se cuenta en primera persona la historia de varias familias que residen hace años en los Estados Unidos, pero que nunca pudieron obtener papeles para que esa estadía fuese legal. Viven sin documentos, con miedo de que la tan temida deportación llegue, arrastran mochilas de traumas vividos en sus países, de violencia y miseria. En Estados Unidos formaron familias, vidas y hasta empresas. Pero la política de "tolerancia cero" de Donald Trump los persigue y a veces los atrapa.

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La famosa cantante y actriz estadounidense Selena Gómez produjo una serie documental con Netflix. Indocumentados (o Living Undocumented), cuenta de seis capítulos en los que se narra la historia de inmigrantes que viven en Estados Unidos de forma ilegal.

Selena Gómez nació en USA pero tiene un origen mexicano. En los años '70 su tía tuvo que cruzar la frontera escondida en la parte trasera de un camión, en busca de una vida mejor en suelo estadounidense: "Mis abuelos la siguieron y mi padre nació en Texas poco después. En 1992, nací como ciudadana estadounidense gracias a su valentía y sacrificio", dijo en una entrevista.

"En las últimas cuatro décadas, los miembros de mi familia han trabajado arduamente para obtener la ciudadanía de los Estados Unidos. La inmigración indocumentada es un tema en el que pienso todos los días, y nunca olvido lo bendecida que soy de haber nacido en este país gracias a mi familia y la gracia de las circunstancias", contó también.

"No pretendo ser una experta. No soy política, no soy médica y no trabajo en absoluto parta el gobierno. Entiendo que es un tema complicado y que necesitamos reglas y regulaciones, pero también debemos recordar que nuestro país fue formado por personas que vinieron de otros países. Es hora de escuchar a las personas cuyas vidas están siendo directamente afectadas por las políticas de inmigración. Es hora de conocer a las personas cuyas historias complejas se han reducido a titulares básicos", dijo públicamente la joven artista.

Por eso participó, desde 2017, en la producción de la serie documental. Contó que, cuando le mostraron las imágenes de las familias, lloró: "Habían capturado la vergüenza, la incertidumbre y el miedo con los que vi luchar a mi propia familia. Pero también capturaron la esperanza, el optimismo y el patriotismo que tantos inmigrantes indocumentados todavía tienen en sus corazones. A pesar del infierno por el que pasan". 

Los inmigrantes que aparecen en pantalla vienen de varios países distintos y sus historias son muy diversas, pero todos viven en el país hace muchos años y formaron una vida allí: algunos tienen hijos nacidos en USA que son ciudadanos, otros viajaron con una familia completa y todos son ilegales, algunos fueron separados de sus padres, hijos o seres amados, otros ya fueron notificados de su deportación y tienen algunos días para abandonar el país.

Pero hay algo que todos tienen en común: viajaron para buscar un futuro mejor. Vienen de países donde sufrieron violencia y traumas, donde no encontraban trabajo o una forma de alcanzar una vida digna. Todos ellos inmigraron a USA para trabajar y pagan sus impuestos, pero viven bajo la amenaza de la deportación. Durante el 2018, ocho casos fueron registrados para esta serie documental.

Los indocumentados coinciden en que la persecución contra los inmigrantes creció desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. Entonces, comenzó a aplicarse en el país una política de inmigreción de "tolerancia cero" que provoca terror en los que tienen una vida construida en USA y un recuerdo traumático de sus países. Todos ellos (y los funcionarios de los Servicios de Inmigraciones que colaboraron con el documental) coinciden que durante el Gobierno de Barak Obama se perseguían a los que tuvieran antecedentes penales, pero con Trump es distinto: nadie es bienvenido

El primero en aparecer es Luis Díaz, que llegó a USA desde Honduras en 2012. Tardó más de 3 meses en viajar: tramos en tren, colectivo y días a pie. Luego de la travesía, un alivio increíble: consiguió trabajo el primer día que llegó, y en Honduras era pobre. En Estados Unidos se enamoró de otra hondureña, Kenia, que tenía un hijo.

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Luis y Noah
Indocumentados

Ahora Luis trabaja y vive con el niño, Noah, de quien se siente padre. La madre del menor, aunque estaba embarazada, fue detenida por el Servicio de Inmigración (ICE) estadounidense. Vemos en pantalla como Luis hace un viaje de más de 14 horas para llevar a Noah a reencontrarse con su madre, pero no se imagina que allí lo están esperando los oficiales de deportación. Las cámaras registran la violencia que se vive en estas oficinas, donde los derechos humanos parecen no existir y donde cualquier persona puede ser tratara como el peor de los criminales.

Los expertos en el tema coinciden que la inmigración cambió en el último año en Estados Unidos: ahora son muchas las familias que piden asilo. Es decir que intentan cruzar la frontera con niños, lo que hace que todo sea más dramático. Hay muchas familias que durante meses tienen que permanecer separadas. 

Otra historia es la de Ron, que no quiso dar su apellido por miedo a que los busquen. Llegó de Israel con su familia en el año 2001 persiguiendo el "sueño americano", tener una vida mejor y un futuro mejor. Tienen tres hijos, pero solo los dos menores nacieron en USA y son ciudadanos. 

Ron y su mujer viajaron a USA porque buscaban seguridad, tranquilidad y un lugar donde no tener miedo. Cuando vivían en Israel, cerca de Tel Aviv, en el año 2000, se vieron en el medio de un conflicto bélico. Llegaron a Estados Unidos en un momento complicado, pocos meses después del ataque terrorrista a las Torres Gemelas. Entonces, la política inmigratoria se endureció mucho y no lograron obtener un estatus legal, ya que habían ingresado con una visa de turista.

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Ron y su familia
Ron y su familia

A pesar de su ilegalidad, tiene una empresa de envases a la que le va muy bien. Su socio se llama Brad y lo define como "el ejemplo de inmigrante que buscamos, gente que mejore la economía y la sociedad", pero sabe que su compañero puede ser deportado en cualquier momento. Por ahora, no los deportaron, pero tampoco son libres: Ron tiene una madre enferma a la que no ve hace años y tuvo que mirar el funeral de su padre a través de un DVD que le enviaron por correo. Quisieran poder viajar a ver a sus familias de vez en cuando, pero si van a Israel no podrían volver a entrar a USA.

Otro de los casos que aparece en pantalla es especialmente inverosímil: Alejandra llegó de México en 1998, cuando aún era menor de edad. Intentó tres veces ingresar con una visa de trabajo, pero se la negaron. Las opciones eran a través del río y del desierto, pero no sabía nadar y tenía miedo de ser asesinada o violada en el trayecto. Recurrió a la opción de hacerse pasar por ciudadana estadounidense y pasar la frontera. En el primer intento la capturaron y en el segundo pudo entrar. Pero su nombre quedó con una mancha.

No le gusta recordar su infancia en México: la pobreza, los traumas, la violencia, la inseguridad. A veces tiene pesadillas sobre irse a su país natal, donde no tiene absolutamente nada. Durante los últimos años, desde que Donald Trump asumió la presidencia, debe presentarse regularmente ante el Servicio de Inmigración. En 2018 le comunicaron que tiene orden de deportación y luego de una pequeña puja judicial, le dieron 45 días para abandonar el país.

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Alejandra y su familia
Alejandra y su familia

Está casada con un militar y tiene dos hijas ciudadanas, pero no es bienvenida en USA. La menor se va a México con su madre, porque es demasiado chica, y la mayor se queda en Estados Unidos con su padre, donde tiene más oportunidades. El marido de Alejandra votó a Donald Trump, pero no imaginó que su propia esposa sería expulsada del país y que su familia tendría que ser partida en dos.

Cada historia es conmovedora y efectiva al mostrar en primera persona las dificultades que deben atravesar los inmigrantes en USA. Aunque paguen sus impuestos, trabajen y nunca cometan un crimen, aunque tengan una familia repleta de ciudadanos o hayan vivido en el país desde la infancia, en el Gobierno de Donald Trump no son bienvenidos.